Se expande tu olor a silencio en todo el pasillo;
Cada baldosa te extraña;
Las puertas tu roce;
Tu alboroto salvaje y tus risotadas candentes;
Todo… todo lo extraña este silencio…
Y es que te fuiste y todo ha callado;
Solo se escucha una melodía sinsabora
Y con olor a nostalgia;
Todo se torna como inconcluso;
Todo como lleno de nada… de vacío…
Y es que te espera anhelante este pasillo tenebroso y triste;
Y en sus habitaciones,
Una que está ansiosa en sus soledades;
Con un cenicero lleno y un café frío;
Sólo…
Esperando…
Juan Felipe Tobón Mazo
jueves, 5 de noviembre de 2009
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Como duele la espera y espanta el silencio, aunque muchas veces el silencio grita y la espera calma el alma.
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